sábado, 29 de mayo de 2010

DIA DEL MAESTRO




Desde que el hombre empezó a vivir, han existido personas que han dedicado su vida a la enseñanza. La historia nos recuerda a grandes maestros y nos hace ver el enorme respeto que a través de los tiempos, en todos los lugares se ha tenido hacia estos personajes.
Los maestros y maestras tienen un don muy especial, que les permite no solamente transmitir información, sino formar conocimientos, despertar los sentidos de sus alumnos y desarrollar su inteligencia y espíritu.
Los maestros y maestras son personas que transcienden y dejan huella en muchas generaciones. Tienen una enorme responsabilidad porque están formando seres humanos que habrán de enfrentar la vida y salir adelante.
Forman individuos, ciudadanos y seres humanos, porque el papel que desempeñan no se queda solo en la transmisión de información sino en el desarrollo de habilidades para la vida, valores, actitudes, hábitos y conductas además nos enseñan a relacionarnos con los demás.
Son también promotores sociales, porque en muchas comunidades no solo trabajan en las escuelas, sino que ayudan en muchas otras acciones y luchan contra la ignorancia.
De ellos y ellas depende que los alumnos no solamente adquieran los conocimientos básicos para poder pasar un examen, sino también y en coordinación con los padres y madres, ayudan a establecer las bases para que aprendan a vivir plenamente, en armonía y con responsabilidad.
No hay persona en la que sus maestros y maestras no hayan dejado huella, para bien y lamentablemente algunos para mal, así de importantes son estas personas y en mucho, lo que somos ahora, se lo debemos a algún maestro o maestra que alguna vez nos orientó, nos informó, nos enseñó con su ejemplo, nos aconsejó y hasta nos regañó.
Por eso y porque todos entendemos lo importante que son, en 1917 dos diputados, el coronel Benito Ramírez García y el doctor Enrique Viesca Lobatón presentaron una propuesta ante el Congreso de la Unión para que fuera instituido el Día del Maestro, el día 15 de mayo.
Afortunadamente, esta propuesta fue aprobada el 27 de septiembre del mismo año, el entonces presidente Venustiano Carranza, firmó el decreto que declaró oficialmente el 15 de mayo como día del maestro. Al año siguiente, en 1918 se realizó la primera conmemoración del Día del Maestro.
Desde entonces, ese día, los maestros y maestras descansan de sus ruidosos y traviesos alumnos y alumnas que los festejan con cantos, versos, regalos y sobre todo reconocimiento y agradecimiento por su difícil labor, porque educar y enseñar a un grupo de escolares que son diferentes en sus capacidades, gustos y necesidades, no es nada, pero nada fácil.
Qué bueno que los maestros y maestras tienen un día para ser festejados y reconocidos, pero ojalá todos los días nos acordáramos que ellos, como cualquier persona tienen derechos, defectos, necesidades y problemas.
Por eso, amiguitos y amiguitas, los invitamos para que durante todo el año escolar se porten bien, escuchen con atención sus clases porque se esmeran en prepararlas, asistan a la escuela, hagan las tareas porque sirven para aprender un poco más y hacerse responsables. Háblenles con respeto y denles todos los días la mejor de sus sonrisas, así, en ambiente escolar será más grato.

GRACIAS POR TODO
Es buena ocasión para reconocer y recordar a esas personas que han estado conmigo en el aprendizaje no sólo de los libros, sino de la vida... Quiero agradecer a todos mis maestros, esos que desde los inicios escolares han dejado huella en mí.

A los maestros del kínder, de la primaria. Esos que día a día dedicaron su tiempo para enseñarnos las letras y los números, que aguantaron gritos y risas de niños inquietos, que explicaban una y otra vez la lección para que todos la comprendiéramos.

Esos maestros que alguna vez odiamos porque nos dejaban tarea en vacaciones y que amamos cuando nos dejaban salir temprano al recreo.

A los maestros de la secundaria, aquellos que nos enseñaron lo esencial de la vida de adolescente, maestros realmente estrictos que nos enseñaron disciplina y que tenían que castigarnos cuando nos salíamos de clase.
Esos maestros que soportaron con paciencia nuestras risas y burlas cuando hablaban de sexualidad, pero que a la vez nos hacían sonrojar con sus clases, esas que creíamos inútiles pero que ahora sabemos que son la base de nuestra vida. A los maestros de la prepa. ¡Ah, aquellos tiempos! esos en los que crees que el mundo gira alrededor de ti. Gracias a todos esos maestros que nos hicieron poner los pies sobre la tierra y que poco a poco nos fueron guiando hacia lo que sería nuestra profesión.

Maestros, que nos hicieron llorar con las lecciones de historia, de química y de cálculo y que hoy son recordados con mucho cariño. A los maestros de la universidad. ¡Cómo olvidarlos! Maestros de vida, maestros de profesión. Esos maestros que te permiten olvidar su título y llamarlo solamente por su nombre.

Gracias a todos ellos por los consejos, por los secretos de profesión compartidos, por vernos como futuros colegas más que como futura competencia, por su apoyo pero sobre todo por la amistad brindada. A todos ellos, a los que me regañaron y los que me premiaron, a los que me exentaron de un examen, y al que alguna vez me reprobó… Gracias porque es por ustedes que hoy soy una gran profesionista y una gran persona. Gracias por las enseñanzas del ayer… Y los recuerdos del ahora.
Con mucho cariño en su día.

Colaboración de Gaby GalvánMéxico



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